La huelga que quiere Rajoy

PUNTS DE VISTA 31 de enero 2012

Yo ya no me creo nada, ni que se “escapen” sin querer, inadvertidamente, unas “inoportunas” declaraciones ante micrófonos y cámaras, ni que Rajoy dé por hecho que las próximas y duras medidas a tomar le vayan a costar una huelga. Rajoy quiere una huelga: pero eso sí, cuanto más pequeña y tibia, mejor.

Por un lado, le puede parecer un rito iniciático obligado: todo buen Presidente de Gobierno que se precie en democracia ha tenido, como mínimo, su Huelga General -con resultados diversos- pero que en cualquier caso demuestra que no le tiembla el pulso frente a los trabajadores y sus organizaciones sindicales. Mirando el ejemplo de Europa, Margaret Tatcher, con sangre, sudor y vidas, desbrozó el camino de esos nuevos tiempos en los que se impone mano de hierro frente a la razón y la equidad, y ahora la siguen todos: por el hundimiento definitivo de lo que en su momento se llamó “movimiento obrero”, y mediante medidas que, como las guerras modernas, causan enormes bajas entre la población civil porque se trata de eliminación de derechos y recortes extremadamente duros, sesgados y parciales… Además, y ellos lo saben, se trata de acciones lesivas y contraproducentes para resolver los graves problemas de fondo: el cortoplacismo y la “vendetta” les ha otorgado el papel de verdugos en la lenta agonía de un sistema (el capitalismo) que muere matando.

Mariano Rajoy quiere demostrar que está hecho de los mismos mimbres que otros Presidentes de Gobierno que la precedieron, pero al mismo tiempo devalúa la respuesta de los trabajadores al decir que ya se la espera, que ya la “descuenta”, en el neo-lenguaje que la Bolsa nos ha enseñado. Si como dice Mariano Rajoy se están “cocinando” para España medidas tan injustas como las del “ajuste” portugués, el día 11 de febrero podremos saber la fuerza de la respuesta popular en el pais vecino gracias a la huelga convocada por la CGTP-IN y otras organizaciones, ante una subida del IVA del 23%, aumento del coREpago sanitario, la eliminación de la paga extra a los funcionarios que cobren más de 1.000 euros, el aumento de la jornada laboral–como también pretende Sarkozy en Francia para eliminar definitivamente cualquier vestigio de las reducciones de jornada de las anteriores administraciones del PSF– así como el abaratamiento del despido… Huelgas las hay continuamente, en toda Europa (ayer mismo, en Bélgica) pero difícilmente aparecen en las primeras páginas de los periodicos. Porque Rajoy quiere también que la Huelga sea invisible en los demás países que se defienden con Huelgas de las que no se da noticia.

Rajoy, además, trivializa la huelga al hablar de ella como el “peaje” obligado… Espera que los ajustes que sólo conducen a más crisis, más paro y mayores desigualdades, sólo le cuesten un día de movilización en toda España. Luego vendrán las discusiones -que se pretenden tan serias- sobre la actitud más o menos beligerante de los piquetes, y las guerras de cifras sobre la cantidad de personas que han secundado la huelga, y las distintas apreciaciones sobre la gente agolpada en las manifestaciones… Todo muy acotado, parcializado… y alejado de la profundidad y amplitud de la respuesta que se merecen.

Mariano quiere su Huelga, y hablaba de ella sonriendo. Y es lógico. Una Huelga como las anteriores, a pesar de ser una extraordinaria y valiente moilización de los trabajadores y trabajadoras, es una respuesta insuficiente… casi, casi, un alivio. Mariano quiere esta Huelga-peaje para medirse con los sindicatos debilitados -también ideológicamente- con su prepotencia recién estrenada, su mayoría absoluta parlamentaria que pasa el rodillo sobre argumentos y razones, y con el servicio que le prestan tantos medios de comunicación y tantos bonzos de la economía que justifican el retorno a las cavernas de la historia. Mariano Rajoy, con sus discretas indiscreciones, nos dice que quiere una Huelga “light”, baja en contenidos proteicos y vitamínimos para la clase, y de efectos temporales muy limitados.

Pero lo que Mariano seguro no quiere es una Huelga General Política… porque le conviene empobrecer nuestro raciocinio, nuestra lucidez y nuestro pensamiento, y que no sepamos unir, en un mismo hilo de explotación, los ataques a los derechos laborales con los atentados a la salud, con los recortes y estafas en educación, con pérdida de ayudas a las personas que necesitan ser atendidas, con el incremento de la pobreza, la marginación… con la triste realidad de que cada día somos menos ciudadanos y más súbditos.… Y para que no seamos conscientes de cómo el grado de civilización alcanzado después de tantas luchas, se diluye entre babosas sonrisas y muecas de escarnio en los salones de Moncloa o de Bruselas.
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NOTA: Un amigo entrañable, desde Andalucía, me sugiere añadir este par de notas de su cosecha, fruto de su amabilidad y atenta lectura:

1) Thatcher, aparte de aplastar para siempre a las Trade Union provocó el hundimiento del crucero Belgrano (en la sangrienta guerra de las Malvinas, con la excusa de la dictadura argentina) para evitar el fin de la guerra provocando la muerte de 400 cadetes inocentes fuera del área de exclusión, lo que hizo imposible el plan de paz del Canciller peruano, ya aceptado por todo el mundo. Thatcher, antes de la guerra contaba sólo con un 20% de intención de voto; después ganó por mayoría absoluta. Ese es el cinismo del que son capaces, como el siguiente:
2) Lo importante no es la huelga, eso es para desviar la atención. Desgraciadamente, los sindicatos ya fueron aplastados por ZP. Lo cínico es retrasar una medidas urgentísimas, burla burlando a la UE que (ENTRE PARÉNTESIS) lo acepta complacida, más de dos meses solamente para ganar cómodamente las andaluzas (casi un cuarto de España, 11 millones de habitantes, 30% de paro endémico). Y el PSOE, tan cegato que ni lo ve.

Artículo original

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