El ejército de parados

28 de enero 2012

Según Karl Marx, un ejército de desempleados permanente es necesario para el buen funcionamiento del sistema de producción capitalista y la necesaria acumulación de capital. Es sinónimo de población obrera sobrante, aunque este término es más amplio por incluir a aquellos imposibilitados para el trabajo.
En épocas anteriores a la implantación del sistema capitalista, el desempleo estructural a escala masiva raramente existía, aparte de aquel causado por desastres naturales y guerras. De hecho, la palabra “empleo” sería un producto lingüístico de esta era. Un nivel permanente de desempleo presupone una población obrera ampliamente dependiente de un sueldo o salario para la supervivencia, sin posibilidad de otros medios de vida. Así como también el derecho de los capitalistas, o empresarios, de contratar y despedir empleados de acuerdo con condiciones económicas o comerciales.
Dicho en otras palabras: un alto nivel de paro permite a la burguesía establecer salarios insultantes, ya que la oferta de trabajo aumenta enormemente (muchas personas quieren trabajar). Evidentemente, estos desempleados -5,3 millones en España mientras escribo esto- serán presa de la desesperación y aceptarán, tal y como lo dijo Rosell, salarios en torno a 400€.
Pero lo preocupante no es que la burguesía, en su afán por acumular capital, se aproveche de la desesperación de los desempleados, cosa que viene haciendo desde hace más de un siglo. Lo preocupante es, que tal y como apuntaba el economista Niño-Becerra, el paro en España en los años 20 será estructural, es decir permanente. Esto viene a significar que los sueldos de 400 euros podrían convertirse en el pan de cada día de muchos, ya que habrán unos 2-3 millones de parados permanentes, y por ello la oferta de trabajo será permanentemente alta.
No estamos hablando ya del obvio desmantelamiento del Estado de bienestar que están llevando a cabo las élites con la excusa de la crisis (no es de extrañarse que puedan hacerlo, ya que controlan medios de comunicación, países e instituciones clave a nivel mundial) si no de un futuro cercano a la esclavitud. En China ya saben lo que es.
Y por cierto, de nuevo puedo decirlo: Marx tenía razón.
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