Lo difícil que es ser de izquierdas

“El hombre es naturalmente bueno, es la sociedad que lo corrompe.”

 

Esta estúpidez la dijo un filósofo al que admiro mucho (aún sin haberle conocido). Su nombre es Jean-Jacques Rousseau. Muchas personas se suscriben a su frase sin pensarla demasiado. Para ellos es muy simple: cuando nacemos somos muy buenas personas, seres inocentes y adorables que sólo buscan la justicia y la igualdad en el mundo. Personas que se guían por sentimientos de amor a los que la malvada sociedad corrompe y vuelve malas personas. Pero la verdad es muy distinta.
Lo primero es que el hombre no nace Hombre. Nace animal, y si se le da una educación (basada sobretodo en la adquisición del lenguaje), entonces se convierte en hombre. Un ejemplo típico es el de los niños salvajes, aquellas personas que han vivido apartadas de la sociedad durante un largo período de su infancia. Estas personas no son hombres, son animales. Un hombre no es un animal (biologicamente sí) por mucho que nos diga la ciencia. Un hombre se diferencia de los animales básicamente por la técnica (la habilidad de fábricar y manipular objetos) y por el lenguaje.
Pero no estoy escribiendo para hablar de ciencia o de biología. Quería hablar de lo difícil que resulta ser de izquierdas, pero antes debía aclarar lo erróneo de la frase de Rousseau, y corregirla. El hombre es naturalmente malo (ponganse frente a un niño salvaje y lo comprobarán), es la sociedad (la cultura) la que lo hace bueno. El ser humano nace egoísta, racista, violento, insolidario y estúpido. Pero, por suerte, la sociedad le hace… bueno, algunos siguen siendo racistas, egoístas, violentos y estúpidos, pero lo lógico es que se vuelva solidario, tolerante, culto, pacifista e inteligente. Al menos si recibe una educación correcta. Evidentemente si se le deja en las manos, qué sé yo, de Intereconomía (guiño), seguramente siga siendo animal.
Al grano. Ser de izquierdas significa precisamente ser persona. Ser de derechas significa ser animal. Me explico, porque lo que acabo de decir puede sonar bastante raro.
Hablemos primero de las personas de derechas. Ser de derechas significa, según la Wikipedia, estar por posiciones conservadoras, capitalistas, religiosas, liberales o bien simplemente opuestas a la izquierda política. Vayamos por partes.
Ser conservador significa oponerse a cambios políticos, sociales o económicos. Que venga alguien y me diga que ser conservador no es sinónimo de ser estúpido. ¿Dónde estaríamos si fuesemos todos conservadores? Seguramente seguiríamos en las copas de los árboles.
Sigamos. Ser capitalista significa estar a favor del capitalismo, esto es, un sistema en el cual (en resumidas cuentas) mandan los ricos y los pobres les venden su fuerza de trabajo. Bueno, a no ser que todas las personas de derechas sean banqueros o grandes empresarios (que no es el caso), podemos deducir que los ”capitalistas” no son si no seres insolidarios y, lo siento, poco razonadores.
Hablemos ahora de religión. La religión son un conjunto de creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, de tipo existencial, moral y espiritual. O sea, que, a falta de respuestas (tales como ¿por qué el cielo es azul? o ¿cómo se creó el Mundo?) se deja uno en manos de un señor vestido de negro al que además hay que subvencionar con dinero público (y privado) que nos repetirá con paciencia lo que escribió alguna vez un (o unos) tipo hace miles de años. Vamos, que los homosexuales no pueden casarse por que lo digo yo y punto, y de divorciarse nada. Las mujeres, por cierto, a aguantarse que su objetivo en la vida es satisfacer al hombre. Creo que sobran los comentarios: creer en un Dios (sea cual sea) denota ignorancia y conformismo.
Nos toca la izquierda. Ser de izquierdas significa, de nuevo según la Wikipedia, que uno considera prioritario el progresismo y la consecución de la igualdad social por medio de los derechos colectivos (sociales) circunstancialmente denominados derechos civiles, frente a intereses netamente individuales (privados) y a una visión tradicional de la sociedad, representados por la derecha política. En general, tiende a defender una sociedad aconfesional o laica, progresista, igualitaria e intercultural.
Resumiendo (y dándole a esto un tono algo poético): ser de izquierdas significa ser buena persona en el sentido político. Significa luchar por lo bueno y contra lo malo. Por lo justo y contra lo injusto. Por la libertad y contra la opresión, por la igualdad y contra las desigualdades. Un rojo no descalifica (o al menos lo evita, que a mi me cuesta mucho), si no que intenta razonar, pues sabe que tiene razón. Puede que esa sea nuestra característica principal: la razón. Cuando eres de izquierdas (en general), sabes que tu lucha es la justa, y que tienes los argumentos validos. Sabes que si quedan seres humanos que no sean rojos es o bien por que están manipulados e ignoran una serie de hechos o bien por la indiferencia política. No cabe ninguna otra razón. Cuando eres un rojo de mierda tienes la conciencia limpia, muy limpia. Te puedes morir tranquilo, vaya.
De hecho, Jesucristo sin duda fue un comunista muy significado o, al menos, algo muy parecido. Tal como lo conocemos en los Evangelios, es un hombre que nace entre las capas mas bajas de la sociedad, su padre un carpintero, su madre probablemente una campesina. Era Judío, aunque creció por la persecución desde su nacimiento de un poderoso, Herodes, en Nazaret, aldea Galilea. Socialmente los galileos tenían un rango menor a los judíos. En su vida adulta es un carpintero, por lo tanto un hombre pobre, que vive del trabajo de sus manos. Alguna teología de la prosperidad, la neo pentecostal, trata de desvirtuarlo diciendo que era un hombre rico. Sus amigos, los apóstoles, son también hombres de recursos escasos, pescadores, pero también cuenta entre sus amigos a Mateo, recaudador de impuestos, José de Arimatea, un rico que pertenece al clero, en el evangelio se le ve compartiendo con soldados romanos, como el capitán que le pidió que sanara a su criado.
Se ve que es un hombre que interactúa con todos los estratos sociales, pero sus enseñanzas tienen un enfoque social con simpatía a los más pobres, los más desfavorecidos, y una abierta critica a los poderosos y los ricos. En las bienaventuranzas dice que los pobres heredaran el Reino, y los ricos irán con las manos vacías.
Lo difícil que es ser de izquierdas.
Ser de izquierdas no es nada fácil, aunque la verdad es que otorga felicidad. Cualquier persona de izquierdas que lea esto me comprenderá. No es nada fácil en el sentido de que te ves constantemente atacado, menospreciado y ridiculizado por la inmensísima mayoría de las personas, que, o bien son indiferentes a la política, o bien son de derechas (incluyo a los socialdemócratas). Pero bueno, hay que tener paciencia. Como dijo Gandhi:

‎”Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años adelantado a tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres uno sólo contra miles, la verdad sigue siendo la verdad.”

Otro factor que nos hace mucho daño a los izquierdosos es la manipulación. Obviamente los medios de comunicación, al servicio del capital en tanto que empresas privadas, no defenderán en ningún momento a la izquierda. Como mucho, los más ”rebeldes”, apoyarán al PSOE o, si están muy locos, a Izquierda Unida y quién sabe si también a Cuba. Esto viene acompañado por una cultura claramente anti-izquierdista, alimentada en Hollywood y en las múltiples tertulias televisivas. No hablaré de censura, pero es obvio que no existen hoy en día medios de información de izquierdas, siendo Público el más progresista.
La persona de izquierdas debe aguantar a una panda de incultos simios que le ataca constantemente con frases como: ”Si quieres vivir en el comunismo vete a Cuba a morirte de hambre”, ”Tú lo que quieres es que gobierne Marx, ¿no?”, ”El comunismo no es posible”, ”Somos egoístas por naturaleza”, ”El mundo es así y no podemos cambiarlo”, ”¿Pero a tí qué coño te importan esas cosas?” o ”El capitalismo ha erradicado mucha pobreza, el comunismo solo trae miseria”. Todas estas habladurías no vienen inculcadas de otro lugar que no sea el llamado pensamiento único, que Ignacio Ramonet definió como:
”La traducción a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial las del capital internacional.”

El jóven de izquierdas por su parte tendrá que aguantar a profesores que manipulan la Historia (contada siempre desde el punto de vista estadounidense) a la par que comprueba poco a poco lo adormecidos que están sus compañeros. De hecho, yo, cuanto más supe acerca de política, más pesimista me volví: comprobé a la vez lo ignorante que era el pueblo y el enorme poder que los medios del capital ejercían sobre él. He llegado a pensar que la revolución es imposible, pero por suerte llegó la crisis económica y muchos abrieron los ojos. Veámos como se desarrollan los acontecimientos, y esperemos que algún día lo difícil sea ser de derechas y no de izquierdas.


Y, por cierto, un mensaje para todas los democratas que hayan leído esto y que tengan que soportar la crítica y el menosprecio de los ignorantes:

”Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él”

Salud!
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