Urge desarmar la retórica contra el Islám

JULIO GODOY/MUNDO ÁRABE/7 de septiembre 2011

Los gobiernos conservadores y los partidos de centroderecha de Europa criticaron el multiculturalismo y denigraron a los inmigrantes musulmanes mucho antes de que el extremista noruego Anders Behring Breivik utilizara esos mismos argumentos para perpetrar una matanza en la isla de Utoya y en Oslo.

Semanas después del episodio de Noruega, numerosos expertos instan a los gobiernos y partidos a “desarmar su retórica contra el Islam”, señaló Armin Laschet, exministro de Integración del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia.

“Es posible criticar algunas prácticas islámicas y los fracasos en la integración de los musulmanes a las sociedad europeas”, dijo a IPS.

Pero no “se puede acusar a un musulmán que profesa su fe, observa el ritual del Ramadán, educa a sus hijos respetando a Dios y lleva una vida civil ejemplar en nuestro país de las acciones extremistas de regímenes como el de Arabia Saudita”, añadió.

Es una distinción obligada en el debate sobre la integración de musulmanes en las sociedades europeas, sostuvo Laschet.

Hay numerosos ejemplos de musulmanes que llevan una vida perfecta en Europa y que los problemas de integración se relacionan con una marginación social, económica y educativa, observó.

“Hay muchos médicos e ingenieros musulmanes iraníes en Europa que son buenos ciudadanos”, remarcó. “Pero si llegan a Berlín analfabetos de zonas rurales pobres, como de Turquía, es obvio que tendrán enormes dificultades para adaptarse a las costumbres de una sociedad industrial moderna”, añadió.

“La forma en que los europeos extremistas contrarios al Islam denigran a los musulmanes es muy parecida a la empleada por los fascistas y partidos de derecha contra los judíos en los años 30”, observó Erna Solberg, líder del partido conservador de Noruega.

Declaraciones como esa son importantes en un contexto de repetidas diatribas contra la inmigración musulmana y el Islam de dirigentes políticos conservadores y jefes de gobierno.

Interpretaciones como la realizada por el conservador primer ministro británico en febrero son típicas de las críticas contra los musulmanes.

David Cameron acusó a la llamada “doctrina del estado multicultural” de haber hecho que “diferentes culturas llevaran vidas separadas” en Europa. “Las comunidades segregadas se comportan de forma totalmente distinta a nuestros valores”, apuntó.

El primer ministro británico se refirió de forma explícita a los inmigrantes musulmanes al señalar que una amenaza terrorista había emergido en Europa, “una abrumadora mayoría de hombres jóvenes afiliados a una interpretación totalmente perversa del Islam y dispuestos a inmolarse y matar a otros ciudadanos”.

“El estado multicultural” es la raíz de la radicalización y el terrorismo, remarcó Cameron en la Conferencia de Seguridad de Munich de este año.

“Conforme se conocen los antecedentes de condenados por terrorismo es claro que muchos de ellos se vieron influidos por lo que algunos llamaron ‘extremismo no violento’ y llevaron las ideas radicales a otro nivel volcándose a la violencia”, explicó.

El discurso de Cameron coincidió con el día en que los neofascistas de la Liga Inglesa de Defensa (EDL, por sus siglas en inglés) organizaron una manifestación en Londres contra la sociedad multicultural y multiétnica.

Dirigentes del Partido Laborista acusaron a Cameron de “escribir la propaganda para el EDL”.

La canciller (jefa de gobierno) de Alemania, Angela Merkel, describió en octubre el modelo de sociedad multiétnica y multicultural que emergió en Europa en los años 60 como un “fracaso total”.

La Unión Demócrata Cristiana, el partido de Merkel, rechazó durante décadas el hecho de que Alemania era una sociedad multiétnica. El partido lanzó en 2000 una campaña para hacer un referendo para frenar la nacionalización de los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania.

En este país, la ciudadanía se determina por el “Ius sanguinis”, o el derecho a la sangre, y no el “Ius soli”, o derecho al suelo.

El comentario de Merkel se enmarcó en el debate que siguió a la publicación del controvertido libro “Deutschland schafft sich ab” (“Alemania se suprime a sí misma”, del ex director del banco central, Thilo Sarrazin.

El autor, integrante del Partido Socialdemócrata, acusa a los musulmanes y al Islam de ser demasiado demandantes y de no poder integrarse a la sociedad alemana.

“Ninguna otra religión en Europa hace tantas demandas”, señaló Sarrazin refiriéndose al Islam. “Tampoco hay otra comunidad inmigrante con tantos reclamos al estado de bienestar. En ninguna otra el pasaje a la violencia, la dictadura y el terrorismo es tan fluido”, apuntó.

Sarrazin llegó, incluso, a sostener que la raza determina la inteligencia.

Algo similar ocurrió en Francia con los conservadores. El presidente Nicolas Sarkozy llamó “escoria” a los inmigrantes de las afueras de París y dijo que los iba a pasar por “una Kaercher”, limpiadora industrial de alta presión.

El Partido de la Libertad (FPÖ) de Austria, casi siempre hizo campaña contra la inmigración, a veces empleando eslóganes racistas. Este año, el lema es “Daheim Statt Islam”, (“en casa, no en el Islam).

El FPÖ tiene entre 24 y 29 por ciento de simpatizantes entre los entrevistados para la última encuesta. El mismo estudio muestra que concentra el interés de más de 40 por ciento de los menores de 30 años.

El destacado periodista Hans Leyendecker, apeló al público a “no caer en la trampa propagandística” de los movimientos que se oponen al Islam en Europa.

“Los encendidos debates sobre los riesgos del terrorismo islámico ignoran casi siempre un hecho básico, que la mayoría de los atentados ocurren en países islámicos, como Afganistán, Pakistán y Somalia, y que las principales víctimas son los propios musulmanes”, escribió Leyendecker en una columna publicada por el diario Die Sueddeutsche Zeitung’.

“En 2010 hubo 250 atentados terroristas en Europa. Solo uno de cada tres fue perpetrado por islámicos”, añadió.

Berhring Breivik trató de justificar sus acciones con los mismos argumentos promovidos por el principal movimiento europeo opuesto al Islam, señaló el politólogo Stefan Weidner, jefe de edición de la revista alemana Fikrun wa Fann (arte y pensamiento), publicada en árabe.

“El movimiento reclama ahora diferenciar entre la crítica ‘moderada’ del Islam y la ‘violenta’”, apuntó.

El terrorismo europeo cristiano, como el defendido por Behring Breivik, no ataca a las comunidades musulmanas, al igual que el terrorismo islámico rara vez atenta contra ciudades occidentales, añadió Weidner.

“En vez de atacar la sede del gobierno en Riyad, el odio hacia el Islam de Behring lo llevó a lanzar el ataque más brutal contra su propia sociedad”, remarcó.


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