Mercado negro: la segunda mayor economía del mundo

CARLOS MONTERO/LA CARTA DE LA BOLSA 20 de enero 2012

Un reciente artículo en Foreign Policy señala que el mercado negro es ya la economía de mayor crecimiento, y que en 2009, la OCDE concluyó que la mitad de los trabajadores del mundo (casi 1.800 millones de personas) estaban empleados en la economía sumergida. El volumen total que maneja este mercado paralelo se encuentra en torno a los 10 billones de dólares, rivalizando con los 14 billones de EEUU. En 2020, la OCDE predice que la economía sumergida empleará a dos tercios de los trabajadores del mundo. Esta nueva economía tiene incluso un nombre: “System D“. Los 10 mayores mercados de economía sumergida, según BusinessDegree.net, son (valor aproximado):

1. EEUU, unos 600.000 millones de dólares

2. China, 250.000 millones dólares

3. México 110.000 mlns dólares
4. España, en torno a los 110.000 millones de dólares

5. Italia 100.000 mlns dólares

6. Japón 100.000 mlns dólares

7. Canadá 75.000 mlns dólares

8. Reino Unido 50.000 mlns dólares

9. Rusia 40.000 mlns dólares

10. Alemania 30.000 mlns dólares
De acuerdo con un estudio económico del FMI, el mercado negro, también llamado mercado en la sombra, subterráneo, informal o economía sumergida, “no sólo incluye las actividades ilegales, sino también los ingresos no declarados de la producción de bienes y servicios legales, tanto de transacciones monetarias como de trueque. Por lo tanto, la economía sumergida comprende todas las actividades económicas que en general serían gravables si fueran notificadas a las autoridades fiscales.”

El estudio del FMI también destaca las potencialmente graves consecuencias de la economía de más rápido crecimiento en el mundo y de las que deberíamos tomar notas debido el alto grado de economía sumergida que existe en España:

– El crecimiento de la economía sumergida puede desencadenar un ciclo destructivo. Las transacciones en la economía sumergida escapan a los impuestos, manteniendo así los ingresos fiscales por debajo de lo que deberían ser. Si se erosiona la base imponible, los gobiernos pueden responder elevando las tasas de impuestos, alentando aún más la economía sumergida que empeora aún más las restricciones presupuestarias del sector público. (Por contra, al menos dos tercios de los ingresos obtenidos en la economía sumergida se gastan inmediatamente en la economía oficial, dando lugar a un considerable efecto de estímulo positivo en la economía oficial.)

– Una próspera economía sumergida hace que las estadísticas oficiales (el desempleo, la fuerza laboral oficial, los ingresos, el consumo) no sean fiables (¿les suena?). Las políticas y programas que se enmarcan en base a esas estadísticas tan poco fiables pueden ser inadecuadas y contraproducentes.

– Una creciente economía sumergida puede proporcionar fuertes incentivos para atraer a los trabajadores nacionales y extranjeros fuera de la economía oficial.

Según una estimación realizada por BusinessWeek, en una economía como la EEUU de 14,26 billones, la economía sumergida podría hacer que se escaparan de las manos del fisco unos 1,2 billones de dólares.

De hecho, la economía sumergida forma parte de los factores que contribuyeron a la crisis actual del euro, ya que se produjo una reducción de los ingresos fiscales y un aumento de los precios al consumidor.

El estudio del FMI muestra que en los 21 países de la OCDE en el período 1999-2001, Grecia e Italia se erigieron como las economías con una mayor economía sumergida – un 30 y un 27 por ciento del PIB, respectivamente. En el grupo intermedio se encontraban los países escandinavos, junto con España (algo más del 20 por ciento del PIB), y en la parte de abajo los Estados Unidos y Austria, con el 10 por ciento del PIB, y Suiza, con el 9 por ciento.

Aún más importante es que el “System D” pone de manifiesto la inadecuación de las políticas gubernamentales globales, los procesos empresariales y la burocracia.

Artículo original

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