El economista Stiglitz considera que bajar los salarios agrava la crisis

El reputado economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel en esa disciplina en 2001, consideró recomendable que Europa mejore la flexibilidad laboral, pero alertó de sus efectos perniciosos si se utiliza para bajar salarios.

EFE  18 de Enero de 2012

La liberalización del mercado de trabajo “se aprovecha a veces para recortar sueldos, y esta política sólo agrava el problema en un contexto de crisis, ya que las personas no hacen compras”, señaló el estadounidense durante su intervención en unas conferencias sobre el sector de la distribución celebradas hoy en Lisboa.

En opinión de Stiglitz -conocido por rechazar las políticas de austeridad implantadas tanto en EEUU como en Europa para combatir la crisis-, las reformas estructurales no resuelven los problemas de la zona Euro a corto plazo.

Este tipo de ajustes exigen tiempo para ser efectivos y se centran en la oferta, según explicó el economista norteamericano, que insistió en que el problema y EEUU viene del lado de la demanda.

Respecto a la flexibilidad laboral, Stiglitz puso como ejemplo a EEUU, que con un mercado de trabajo desregulado “no resolvió el problema de esta crisis” y, de hecho, funcionó “peor durante la recesión que Alemania y otros países con más protección social”.

Las declaraciones del premio nobel coincidieron hoy con la firma oficial del acuerdo alcanzado por el Gobierno portugués con la patronal y el sindicato UGT para reformar el mercado laboral, y que recoge el recorte de vacaciones y festivos, así como la reducción de las indemnizaciones por despido y del pago de horas extra.

Respecto a la hipótesis de que algún país europeo caiga en “default” (“incumplimiento”), Stiglitz consideró que “hay vida más allá” y que no sería el fin del mundo.

“Si Grecia u otro país de la UE entra en incumplimiento, ¿cuáles serían las perspectivas? Hay varios ejemplos de estados que dejaron de pagar sus deudas y no les fue tan mal”, recordó.

El economista norteamericano puso como ejemplo los casos de Argentina y Rusia, que cayeron en “default” en 2001 y 1999, respectivamente, y cuya economía volvió a crecer al poco tiempo.

“Es verdad que el proceso es muy duro, no lo recomendaría a nadie”, precisó Stiglitz, quien destacó el impacto positivo de utilizar “los fondos que antes se aplicaban al pago de la deuda a la economía nacional”.

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